Las expresiones y frases utilizadas diariamente inmersas en el lenguaje pueden comunicar y fomentar odio, prejuicios e ideas discriminatorias que limitan, obstruyen y anulan derechos fundamentales para el respeto a la dignidad y bienestar humano, por lo que se requiere de manera prioritaria generar cambios sociolingüísticos por una cultura de igualdad y no discriminación.